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martes, 25 de mayo de 2021

V√≠deo (ūüďĹ): El final macabro de Miriam Pinedo

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El asesinato de Miriam Pinedo viuda Morales fue considerado en B√©lgica como uno de los m√°s atroces jam√°s cometidos en su territorio.,,,  
   
Bruselas, B√©lgica,- En los √ļltimos dos a√Īos de existencia de Miriam Pinedo cabe el dolor de muchas vidas. El 16 de julio de 1970 polic√≠as uniformados asesinaron a tiros a su esposo, Otto Morales Efres, entonces Secretario General del MPD. Miriam Pinedo, temiendo por su vida, inici√≥ un par de meses despu√©s un periplo que la llevar√≠a junto a sus hijos a Cuba, Madrid, Par√≠s y finalmente a Bruselas, en octubre de 1970. All√≠ terminar√≠a destrozada, literalmente.
Tambien leer: La CIA o el MPD: ¿Qui√©n mat√≥ a El Moreno?
https://pst.cr/2YEv2

Una serie de cinco reportajes de investigaci√≥n, publicados por el diario “Le Soir” a partir del 10 de marzo de 1972 bajo la firma de Ren√© Haquin, reconstruye el viacrucis de Pinedo. A su llegada a Bruselas, se le asigna una asistenta social, Yvonne Delieu. Sus hijos son ubicados en diferentes instituciones. La inscriben en un establecimiento de educaci√≥n superior, para llenar un requisito. “Miriam apenas habla. Solo le dice a uno u otro que tiene miedo, que est√° en peligro. Pero no especifica nada”.

Sus compatriotas le encuentran un lugar donde vivir, dice Haquin en su primer reportaje: el tristemente c√©lebre apartamento de la Rue Van Aa 94, donde el domingo 23 de mayo de 1971 las autoridades recogieron el cad√°ver de Maximiliano G√≥mez, y rescataron a una moribunda Miriam Pinedo viuda Morales. Casualidades de la vida, ese tr√°gico d√≠a Otto habr√≠a cumplido 26 a√Īos.
Cinco meses antes de esa fat√≠dica noche, la viuda de Otto Morales fue ingresada durante 12 d√≠as en “Le pavillon des oiseaux” (El pabell√≥n de las aves), un sanatorio para mujeres de la localidad de Braine L’Alleud, cercana a Bruselas. Seg√ļn testimonios del personal m√©dico recogidos por Haquin, Miriam Pinedo era una mujer “deprimida, solitaria, taciturna”.

Las ‘maletas sangrientas’
Una maleta grande, con estampado de cuadros escoceses apareci√≥ en el umbral de la casa n√ļmero 66 de la avenida Bel Air, del acomodado sector de Uccle, en Bruselas. Era pasada la medianoche del domingo 12 de diciembre de 1971 cuando los esposos Decker descubrieron el inusual paquete. Dos piernas de mujer, una de 66 cm y la otra de 70 cm, aun ensangrentadas, envueltas en fundas pl√°sticas y entremezcladas con restos de ropa de hombre y de mujer. La autopsia revel√≥ que la mujer, bautizada por la prensa como la “descuartizada de Bruselas”, habr√≠a sido asesinada el s√°bado 11 de diciembre, entre las 4:00 y las 8:00 p.m.
“La incisi√≥n y el corte fueron n√≠tidos, visiblemente realizados por un especialista, o al menos por alguien con conocimientos anat√≥micos precisos”, inform√≥ el peri√≥dico “Le Soir” el 14 de diciembre, en una nota de portada firmada por L√©on Lepage. Alrededor de las pantorrillas se encontraron las huellas dejadas probablemente por una cuerda, y en la maleta, en medio de la ropa, trozos de torniquetes.

“La descuartizada de Bruselas”
Cuando el lunes 13 de diciembre de 1971, cerca de las 2:30 p.m. apareci√≥ una segunda maleta ensangrentada, esta vez con el tronco, los brazos y las delicadas manos perfectamente arregladas de una joven mujer en la casa n√ļmero 76 de la calle Am√©ricaine, de Ixelles, a apenas kil√≥metro y medio del lugar donde se encontraron las piernas, la polic√≠a y la fiscal√≠a desataron una b√ļsqueda intensa para establecer la identidad de la v√≠ctima, de su asesino… y para encontrar la cabeza.
No es hasta el 7 de enero de 1972, cuando llegan desde Santo Domingo las huellas dactilares de Pinedo, que las autoridades belgas confirman su identidad. Y que la investigación paralela en torno a la muerte de Maximiliano Gómez toma un nuevo giro.

El atroz asesinato de Miriam Pinedo en diciembre de 1971 hizo que las autoridades belgas cuestionaran la versi√≥n inicial de un accidente en el caso del Moreno. En su reportaje del 10 de marzo de 1972, el periodista de “Le Soir” R√©n√© Haquin escribe: “La autopsia no pudo establecer que G√≥mez fue envenenado. Sin embargo, los ex√°menes toxicol√≥gicos realizados posteriormente revelaron la presencia de una sustancia no identificada en las v√≠sceras. Podr√≠a tratarse de residuos de medicamentos que habr√≠a tomado G√≥mez, pero no se excluye que pudiera tratarse de un veneno que no pudo ser identificado, a falta de un producto de referencia”.

Acusada de la muerte del Moreno?
La muerte del Maximiliano G√≥mez fue el inicio del fin para Miriam Pinedo. El 28 de enero de 1972, dos exiliados pol√≠ticos dominicanos presentaron a la Agencia Francesa de Prensa AFP una grabaci√≥n de hora y media en la que, supuestamente, Miriam Pinedo confesaba haber envenenado al Moreno, seg√ļn reportes del diario franc√©s “Le Monde” y del belga “Le Soir”.
En ambas publicaciones consultadas se identifica a Manolo Plata como uno de los militantes, pero como su acompa√Īante se menciona tanto a Miguel Reyes Santana como a Roberto Matos Vallejo, todos del grupo de presos canjeados por el coronel Donald Crowley dos a√Īos antes.
El art√≠culo de Maurice Denuzi√®re “Confesiones a una grabadora”, publicado en la edici√≥n del 3 y 4 de diciembre de 1972 de “Le Monde” explica que, a su salida del hospital, Pinedo habr√≠a sido secuestrada por militantes del MPD y que esta habr√≠a confesado a una especie de “tribunal revolucionario” que H√©ctor Aristy, exembajador dominicano ante la UNESCO y opositor al r√©gimen de Balaguer, en connivencia con la CIA, la hab√≠an reclutado para envenenar a Maximiliano G√≥mez.

Aristy gan√≥ en Par√≠s poco despu√©s una demanda por difamaci√≥n e injuria al semanario “L’Express”, que public√≥ esa versi√≥n. La grabaci√≥n con la supuesta confesi√≥n no fue acogida por el tribunal, ni por los investigadores de Bruselas, pero s√≠ fue defendida por M√°ximo L√≥pez Molina y por la propia asistenta social de Miriam, Yvonne Delieu, quien huy√≥ de B√©lgica luego de su asesinato y declar√≥ a la AFP, en marzo de 1972, que Miriam le hab√≠a confesado haber envenenado al Moreno.

Reportes de “Le Soir” rese√Īan la versi√≥n de que un “tribunal revolucionario” se habr√≠a reunido clandestinamente en Europa y que, tras escuchar la confesi√≥n, conden√≥ a muerte a Miriam Pinedo.
Lo cierto es que, aun sin pruebas concluyentes, al menos p√ļblicas, ya nadie se refer√≠a a la muerte de Maximiliano G√≥mez como un accidente. En su informe anual oficial sobre Rep√ļblica Dominicana del 30 de enero de 1973, el embajador belga Hugo Walschap se refiere a las muertes de G√≥mez y Pinedo como “asesinatos”. Walschap pinta un triste cuadro del pa√≠s.

“Contin√ļan las peleas callejeras, las protestas estudiantiles y las huelgas, la √ļltima de las cuales paraliz√≥ la educaci√≥n en todo el pa√≠s durante varios meses. Las desapariciones y los secuestros, e incluso los asesinatos en el extranjero, como en 1971 en Bruselas (Maximiliano G√≥mez y Myriam Penodo [sic]) solo despiertan excepcionalmente la preocupaci√≥n de una poblaci√≥n ap√°tica, para la que los disparos no est√°n en el aire. Todo esto recuerda al Santo Domingo bajo el yugo de Trujillo. La izquierda responsabiliza al ej√©rcito y a la polic√≠a y el presidente Balaguer a veces confirma esta opini√≥n de manera inapropiada al culpar a ‘elementos incontrolables’ de la fuerza armada”.
Cincuenta a√Īos despu√©s, el misterio y la impunidad alrededor de las muertes de Maximiliano G√≥mez y Miriam Pinedo en Bruselas persisten, quiz√°s para siempre. 


Hugo Hern√°ndez: “Nos involucramos en un crimen horrendo, abyecto, terrible”
ENTREVISTA
Hugo Alfonso Hern√°ndez, uno de los presos canjeados por Donald J. Crowley en 1970, quien a√ļn vive en B√©lgica, dice ser una de las √ļltimas personas que vio con vida a Maximiliano G√≥mez. Sus recuerdos de esos d√≠as, hace ya 50 a√Īos, los saca del lugar rec√≥ndito donde cuenta que escondi√≥ toda la tragedia del Moreno y Miriam, para poder seguir viviendo.

LIST√ćN DIARIO: ¿C√≥mo era el ambiente en Bruselas cuando estuvieron en el 1971?

Hugo Hern√°ndez Alvarado: Era primavera, como ahora; hac√≠a sol; pero est√°bamos muertos de fr√≠o. Dorm√≠amos en la Rue Vanderkindere con los muchachos, siete, api√Īados en un tercer piso.

LD: ¿C√≥mo describir√≠a a Miriam Pinedo?

HHA: Miriam se ve√≠a una mujer dolida, pero tambi√©n que quer√≠a vivir... Me mandaba a buscar los cigarrillos, yo cuidaba mucho a los ni√Īos… e hicimos una armon√≠a. De hecho, es por eso que, cuando Moreno llega de Par√≠s, Miriam me invita a salir con ellos. ¿Qui√©n va a la fiesta? Hugo, Moreno y Miriam… y vamos a bailar con Miriam. Creo que fuimos dos veces a Los √Āngeles Negros.

LD: ¿Solo ustedes tres?

HHA: S√≠, a Miriam no le gustaba todo el mundo. Machito (Manuel Antonio de Los Santos) ven√≠a, pero m√°s bien era colao’ (risas). Y yo iba dizque como escolta, pero qu√© escolta de pacotilla, ¿no? Todo el mundo quer√≠a estar con Miriam y Moreno. Y yo tambi√©n.

LD: Pero el Moreno estaba en B√©lgica supuestamente evadiendo amenazas de muerte… ¿y se fueron de fiesta?

HHA: Moreno sab√≠a que estaba amenazado, todos los sab√≠amos, pero a eso no se le daba importancia.  Est√°bamos viviendo. Aqu√≠ est√°bamos, un grupo de dominicanos que nos han sacado y, aunque no le guste a muchos que se creyeron combatientes puros y duros, en ese momento nosotros no √©ramos tanto peligro, objetivamente hablando, para ning√ļn tipo de r√©gimen, ni siquiera para el nuestro.

LD: ¿Qu√© pas√≥ la noche del 23 de mayo de 1971?

HHA: Vinimos (al apartamento de Miriam), no s√©, es nebuloso aqu√≠. Qui√©n se qued√≥ con los muchachos (los hijos de Miriam), no lo s√©… yo creo que Moreno nos dijo ‘v√°yanse y vengan ma√Īana’. Y nos fuimos, Machito y yo. Al otro d√≠a nos levantamos, Ratat√° (Jos√© Gil Torres) y vinimos a buscar al jefe; vino tambi√©n Chico (Despradel). Subimos al apartamento del primer piso. Silencio. Hay algo raro. Moreno est√° en el suelo. Rompimos la puerta. Cuando lo encontramos… Yo veo al Moreno, baba, Miriam, los dos desnudos. Chico dice, ‘v√°yanse, que los van a coger a ustedes tambi√©n’. Salimos huyendo, pensamos que era un ataque, a buscar los contactos para que nos sacaran por la frontera. Eso no es cosa f√°cil. Comer, vestirse, dormir en un sitio. El shock fue inmenso. Yo escond√≠ todo, trat√© de no recordar, por a√Īos esto se volvi√≥ un tab√ļ.

LD: La polic√≠a de Bruselas crey√≥ en principio que se trat√≥ de un accidente…

HHA: Yo tambi√©n lo creo, profundamente, estoy, convencido de eso. Es pol√≠ticamente correcto, trat√°ndose de un l√≠der como √©l, decir que cay√≥ por la lucha… ¡no! Sencillamente cay√≥ por una cosa humana, no cay√≥ por la pol√≠tica…

Lo que se supon√≠a que √©ramos: militantes dem√≥cratas y haberse involucrado en una muerte de las m√°s abyectas y terribles, ¡involucrarnos! 

LD: ¿Se refiere a Miriam?

HHA: Me refiero a Miriam… Pero s√≠, c√≥mo te vas a ver envuelto cuando salimos porque el r√©gimen de Balaguer, la dictadura de Trujillo mataba gente, y de repente nosotros nos vemos involucrados, lo queramos o no, en un crimen horrendo, abyecto, terrible, que no hay palabras para definir esto, yo no las tengo.

LD: ¿La culparon de la muerte del Moreno?

HHA: (14 segundos de un doloroso silencio). Sí

LD: 50 a√Īos para poder decirlo…

HHA: (L√°grimas)… es terrible.

Por María Isabel Soldevila Brea ,-

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