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lunes, 1 de marzo de 2021

V铆deo ( 馃摻 ): El "asalto de la m谩scara" 28 a帽os del asalto al Banco del Progreso

Santo Domingo,-
Justo un lunes 1 de marzo, pero de 1993, a las 2:00 de la tarde se dispararon todas las alarmas del pa铆s. Un asalto a mano armada fue ejecutado por un enmascarado en el Banco del Progreso de la avenida Independencia con esquina Socorro S谩nchez, en la capital dominicana.

La tensi贸n mantuvo en vilo a la poblaci贸n dominicana, no tan solo las 12 horas que permaneci贸 el atracador encerrado con cinco rehenes en la entidad bancaria, sino tambi茅n en los d铆as posteriores a ese tr谩gico momento con desenlace fatal.

Todo se inici贸 cuando el m茅dico cirujano Crist贸bal Eliseo Payano Rodr铆guez, con el rostro cubierto por una m谩scara de payaso, tom贸 como rehenes a una docena de personas mientras asaltaba el referido banco.

Una de las empleadas dio la voz de alerta. Era una joven embarazada que estaba conversando con la gerente de Recursos Humanos de la sucursal principal, quien era la esposa de Payano, inocente de que su marido era quien comet铆a tal acto.

La polic铆a rode贸 el lugar antes de que el asaltante huyera con RD$3,380, un cheque valorado en RD$10,000 y dos anillos en el carro de la gerente de la entidad bancaria, Gilda Suero de Arias.

Durante el tiempo que el hombre de la m谩scara qued贸 atrapado en el local con empleadas del banco como rehenes, roci贸 con gasolina diversos puntos y objetos del lugar, y provoc贸 varios incendios para presionar a las autoridades.

Desde fuera, los agentes policiales trataban de negociar con el atracador su entrega, pero la confianza en el coronel Mario Peguero Hermida, encargado del Departamento de Homicidios de la Polic铆a Nacional (P.N.) y principal autoridad en el hecho, se desmoron贸 tras este rescatar a una reh茅n que Payano hab铆a permitido salir para buscar la llave del carro de la gerente, como hab铆a acordado con el oficial.

A medida que pasaban las horas, la tensi贸n aumentaba entre los espectadores; especialmente cuando no se pudo observar m谩s, ya que el enmascarado hab铆a ordenado que cerraran las cortinas y apagaran las luces.

Entre periodistas, militares y mirones, se encontraba Ram贸n Carmona, un corresponsal dominicano para el canal Eco de la cadena mexicana Televisa, quien acababa de llegar agotado al pa铆s tras cubrir la crisis provocada en Hait铆 para ese entonces por un gobierno de facto presidido por militares.

Su experiencia en situaciones parecidas le pronosticaba el desenlace fatal.

“Mi experiencia en golpes de Estado y guerras me dec铆an que esto iba  a terminar muy mal porque no hab铆a un mando, demasiada gente mandaba”, expres贸 al rememorar lo ocurrido ese d铆a.

Distintas figuras estuvieron realizando negociaciones, tales como el director del peri贸dico El Nacional, Radham茅s G贸mez Pep铆n; Freddy Beras-Goico, productor de televisi贸n; el sacerdote Francisco Reus, de la iglesia Episcopal y el entonces alcalde, Corpor谩n de los Santos junto a monse帽or Francisco Jos茅 Arn谩iz, obispo auxiliar de la Arquidi贸cesis de Santo Domingo.

Incluso, el mandatario de la 茅poca, Joaqu铆n Balaguer, le ofreci贸 un salvoconducto a Payano para irse del pa铆s sin ser juzgado. Sin embargo, lo que le interesaba era escapar con dos rehenes, m谩s monse帽or Arn谩iz y Corpor谩n y un celular abierto para m谩s tarde indicar d贸nde dejar铆a a las dos se帽oras.

Carmona, al igual que el psiquiatra y comunicador M谩ximo “Tut铆n” Beras-Goico, advirtieron a Freddy que no saldr铆a vivo del asalto si se intercambiaba por una reh茅n, confiado en que pod铆a convencer a Payano de la locura que estaba cometiendo.

Fue entonces que Tut铆n, en calidad de experto de la salud mental, le expres贸 a Freddy en un di谩logo presenciado por el periodista Luis Eduardo Lora, mejor conocido como Huchi Lora, que no se trataba de un delincuente cualquiera, sino de un psic贸pata.

La desesperaci贸n del asaltante no era por obtener el dinero para saldar sus deudas, sino la incertidumbre de si lograr铆a escapar sin ser identificado, por eso solo expresaba la consigna “fuga o muerte”, t铆tulo que lleva un libro sobre este caso, escrito por el referido periodista.

Pasada las 12:00 de la madrugada la tortura continuaba, las empapaba con m谩s gasolina mientras en un edificio contiguo las autoridades se reun铆an para seguir las negociaciones y brindar una soluci贸n.

De su lado, Freddy, desde el programa Punto Final logr贸 comunicarse con la gerente de la sucursal. Do帽a Gilda Suero manifest贸 en la llamada telef贸nica la advertencia que puso en suspenso a toda la ciudad: en cinco minutos matar铆a a una de las rehenes frente al cristal del banco para que todos los espectadores supieran que “no est谩 relajando”.

Ciertamente, no lo estaba. Con un cuchillo tortur贸 a do帽a Gilda, paseando la navaja por su espalda mientras ella imploraba en televisi贸n nacional que no la lastimara.

El nerviosismo, ansiedad y desesperaci贸n del se帽or con careta de payaso era tal que, cumpliendo su promesa realizada ante Freddy, par贸 a la conserje del banco, Alejandrina Figueredo, de espaldas al ventanal de vidrio y con su rostro frente al reloj para que contara los minutos que le restaban de vida.

Junto a otros periodistas que cubr铆an el hecho, se encontraba Huchi, quien al ver c贸mo el terror y p谩nico torc铆an el rostro de Figueredo, se acerc贸 para mediar con el enmascarado, quien le hizo entrar de espaldas al establecimiento.

Una reh茅n lo requis贸 y posteriormente lo empap贸 con gasolina, recuerdo que de vez en cuando le invade al ir a las bombas dispensadoras de combustibles e identificar el olor del l铆quido. Luego de eso, en conversaci贸n con periodistas de List铆n Diario, cuenta con desagrado que perdi贸 piel de la espalda tras el contacto con el carburante.

“Me tocar谩 matarte a ti”, le dijo Payano a Huchi, a lo que respondi贸: “Te lo van a agradecer”, puesto que en su ejercicio period铆stico acostumbraba denunciar los cr铆menes cometidos en la 茅poca de Balaguer.

Pasaron 12 horas de iniciado el atraco cuando Huchi abri贸 las puertas del Banco. Sali贸 escoltando a Payano, do帽a Gilda iba a su derecha, Celeste Paulino era la siguiente, mientras que en el otro extremo estaba Mar铆a del Carmen Cabral.

Huchi iba con las manos sin atar porque era quien conducir铆a a Payano a su destino, mientras que la gerente y su asistente estaban amarradas al antebrazo del doctor.

Fue el coronel Dur谩n quien boicote贸 el escape con un disparo fallido que realiz贸 desde un balc贸n sobre el banco. El brazo de do帽a Gilda fue el que recibi贸 la primera bala, el dolor era inexistente hasta que Payano se apoy贸 en 茅l para disparar con una pistola calibre 9mm hacia donde Mar铆a del Carmen Cabral se hab铆a escondido aprovechando el desconcierto causado por el primer tiro.

El caos retorna cuando utiliza como escudo a Huchi, amenaz谩ndolo con una pistola en la nuca y advirti茅ndole que cargaba con un encendedor.

Tras escaparse Cabral, el asaltante sac贸 a Alejandrina Figueredo del Banco para que supervisara que el auto estuviera libre de polic铆as. Posteriormente, la dama ocup贸 el lugar en donde estaba Mar铆a del Carmen.

El tercer disparo fue el detonante que inici贸 la pen煤ltima balacera. Huchi y Alejandrina, ambos en los extremos, corrieron; a esta 煤ltima un disparo realizado por el enmascarado le atraves贸 la espalda, mientras que el periodista qued贸 ileso.

A do帽a Gilda la hirieron con dos balazos m谩s y se desplom贸 en el piso con heridas causadas por el asaltante y la polic铆a.

Finalmente, Celeste Paulino corri贸 con la peor suerte. Esta asistente de la gerente, quien estaba a pocos d铆as de casarse, recibi贸 varios disparos, uno de ellos en la frente que, aunque no de forma instant谩nea, le arrebat贸 su vida.

El enfrentamiento no termin贸 hasta que uno de los francotiradores realiz贸 dos disparos a Payano, uno en cada ojo. Pero antes, con solo algunas heridas de bala, el asaltante se resguard贸 tras un escritorio dentro del banco y respondi贸 con m谩s proyectiles a los militares que se acercaron para acabarlo.

¿Qui茅n mat贸 a Celeste?

“La polic铆a manipulaba la noticia diciendo que Payano hab铆a matado a Celeste, sorpresa, nunca Payano asesin贸 a Celeste, (...) nosotros entrevistamos a un pat贸logo que nos dijo que deb铆a tener una corona de p贸lvora en el impacto de la bala si el disparo se hizo a corta distancia y Celeste no la ten铆a”, argument贸 Carmona.

Todo el mundo pens贸 que fue la polic铆a, pero Huchi asegura que luego de revisar los videos, fue Payano quien hizo los disparos. Ante esta aseveraci贸n, la polic铆a quiso realizar una autopsia, anteriormente evitada, pero Celeste hab铆a sido enterrada, por lo que la familia se neg贸.

El hombre tras la m谩scara

El doctor Crist贸bal Payano era un reconocido cirujano en el centro m茅dico UCE, quien lo identific贸 fue el servicio dom茅stico de la amante de Payano. Ambas mujeres se encontraban afuera del banco observando todo, en ocasiones llamaron a la sucursal para conversar con 茅l, pero siempre se neg贸.

Las autoridades encontraron en su consultorio un malet铆n con los pasaportes del m茅dico y su amante, ambos visados.

De su lado, las dos peque帽as del doctor Payano reconocieron a su padre al ver por televisi贸n una toma que mostraba de perfil el rostro del enmascarado. Asimismo, notaron que llevaba un guante quir煤rgico con los anillos de boda y graduaci贸n colocados como acostumbraba Payano, pero su madre no les crey贸.

Si esta situaci贸n se repitiera en la actualidad, seg煤n Carmona, “ya tenemos equipos preparados para estos eventos de asalto”, contrario a aquel en el que no hab铆a ambulancias ni otro cuerpo de socorro m谩s que el de los bomberos.

En tanto que Huchi no sabe si el actuar de la polic铆a ser铆a diferente hoy en d铆a, pero espera que s铆. Narra que luego del asalto, fue invitado a contar la historia en un entrenamiento para respuesta a secuestros dado por el DNI a militares.

Por Yadimir Crespo ,-

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